5. LAS POLÍTICAS DE IGUALDAD Y SUS ESTRATEGIAS

3. Preguntas más frecuentes

¿Qué papel tiene la perspectiva de género en las políticas de igualdad?

Si repasamos la Lección 2 en la que reflexionamos sobre la socialización de los hombres y las mujeres, recordaremos que el género es la forma en que todas las sociedades del mundo, determinan las funciones, las actitudes, valores, y relaciones que conciernen al hombre y a la mujer.

A partir de la teoría de género, se comienzan a diseñar las acciones específicas y el mainstreaming de género o transversalidad de género. Al comprender que la desigualdad deriva de un sistema de poder entre hombres y mujeres, determinado por los roles sociales, se deduce que es necesario el desarrollo de acciones específicas para corregir la situación de desigualdad hacia las mujeres y que para que todas las políticas respondan a las necesidades de hombres y mujeres, es necesario que introduzcan la perspectiva de género.

En relación con la teoría de género es importante recordar las siguientes ideas:

  • 1.- Género no es sinónimo de mujer. Es una categoría de análisis acerca de las relaciones de los hombres y las mujeres.

  • 2.- En todas las políticas es necesario analizar tanto la situación de las mujeres como de los hombres. Al analizar las relaciones entre los sexos obtendremos la visión completa de la realidad.

    Por ejemplo
    , si al analizar la situación en la administración de un ayuntamiento explicamos que los puestos de dirección están ocupados por quince hombres, no tenemos información suficiente para valorar la situación de las mujeres. Sin embargo si decimos: quince hombres y dos mujeres, resulta fácil concluir que existen obstáculos para la participación de las mujeres.

  • 3.- Se trata de modificar la posición de hombres y mujeres. Tomemos el ejemplo de las políticas de conciliación. Para que las mujeres tengan garantizado su acceso al ámbito público y de toma de decisiones políticas, es necesario lograr una redistribución de la responsabilidad de los cuidados de la infancia, las personas mayores y dependientes, tanto por parte de las mujeres como de los hombres. De esta forma, incorporamos una perspectiva, la de género, que tiene en cuenta la situación, tanto de las mujeres como de los hombres.

¿No es cierto que si eliminamos todas las barreras legales que discriminan a las mujeres estamos consiguiendo la igualdad?

La igualdad en la ley es imprescindible para que se reconozcan los derechos de las mujeres pero es necesario adoptar otro tipo de medidas para que la igualdad legal se convierta en una igualdad efectiva y real, porque…

  • Las condiciones de partida para la participación de las mujeres no son iguales a las de los hombres.

  • La igualdad de trato no permite por sí misma compensar los handicaps que puedan sufrir las mujeres en los niveles psicológicos, sociales y culturales. Dar iguales posibilidades a hombres y mujeres constituye una igualdad de trato, pero no asegura una igualdad sustancial, como nos demuestran las estadísticas.

  • Existen trabas de origen cultural que actúan como barreras, impidiendo que las mujeres tengan las mismas oportunidades en el acceso al empleo, la educación, la política, etc.

  • Los roles del mundo público se segregan inmediatamente en masculinos y femeninos y el valor de la jerarquía mantiene el predominio masculino y la discriminación de las mujeres. 

  • El acceso al mundo público no cambia las responsabilidades en el mundo privado. La doble jornada repercute en la percepción, aspiraciones y capacidad de las mujeres en el ámbito público. Las actividades de las familias son las que permiten la existencia y funcionamiento del mundo público porque están vinculadas a la reproducción humana y al cuidado cotidiano de las personas. Una tarea que es tan valiosa, que si no existiera, la sociedad no funcionaría. Judith Astelarra Veinte años de Políticas de Igualdad.

¿Por qué interviene el estado en el desarrollo de políticas de igualdad?

A pesar de que nuestra Constitución en su art. 14 reconoce expresamente el derecho a la igualdad y a la no discriminación por razón de sexo, los hechos demuestran que este principio no es tan fácil de aplicar en las relaciones sociales.

Con el objetivo de erradicar toda forma de discriminación es necesaria la incorporación de los poderes públicos, que se deben hacer responsables de conseguir no sólo la igualdad legal, sino una igualdad real. Para ello, se exigió que, al igual que con respecto a otros grupos, la desigualdad debería ser combatida desde el propio Estado con políticas adecuadas a este fin. En la medida en que estas demandas adquirieron legitimidad y consenso, en muchos países se comenzaron a implementar políticas públicas para corregir la desigualdad y la discriminación de las mujeres.

Nuestra Constitución en su art. 9.2 obliga a los poderes públicos a adoptar las medidas necesarias para remover todos los obstáculos para lograr la efectividad de los derechos reconocidos en el art.14.

Hoy las instituciones y la opinión pública son cada vez más conscientes de que, aunque las mujeres y los hombres sean diferentes, la desigualdad y la discriminación de género son incompatibles con la democracia.


¿Qué fin tienen las políticas de igualdad entre mujeres y hombres?

Las políticas de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres tienen como finalidad garantizar que las mujeres y los hombres puedan participar de forma igualitaria en todas las esferas de la vida económica, política, social, de toma de decisiones..., y en todas las actividades, ya sean educativas, de formación, culturales, de empleo...de forma que se beneficien de igual manera en el desarrollo y progreso de la sociedad a la que pertenecen.


¿Por qué las distintas administraciones tienen que adoptar medidas y acciones para lograr la igualdad y evitar la discriminación, si ya existe un Ministerio de Igualdad e instituciones específicas de igualdad a nivel nacional, autonómico y local??

La igualdad beneficia al conjunto de la sociedad y es un aspecto central de la vida económica, social, cultural, política... A su vez, las situaciones de discriminación hacia las mujeres se producen en todos estos ámbitos, por lo que se considera que es necesario revisar e incorporar medidas de género en todas las líneas de actuación de la administración. Es decir, colocar la igualdad en el centro de la política.

Para visualizarlo pongamos un ejemplo: imaginemos que vamos a construir un edificio en una zona con peligro de terremotos. Para impedir que sufra daños fortaleceremos la estructura con vigas y materiales que impidan su derrumbe. Fortaleceremos el corazón del edificio. Algo parecido ocurre con el mainstreaming.

Por ejemplo, cuando planteamos las excedencias en el espacio laboral, tendremos que tener en cuenta las necesidades de las mujeres y de los hombres, que pueden no coincidir por el hecho de que la mujer puede ser madre. Si en el estatuto de los trabajadores y en los convenios colectivos no se hubiera tenido en cuenta la situación específica de las mujeres y los derechos de los hombres en la paternidad, se habría incurrido en una discriminación, tanto para las madres como para los padres. En este caso, se han tenido en cuenta tanto los intereses de las mujeres como de los hombres, es por tanto, se la hecho lo que llamamos mainstreaming.

¿Qué plazos se aplican a las acciones positivas?

Recordamos que las acciones positivas sirven para corregir situaciones patentes de desigualdad de hecho de las mujeres respecto a los hombres. Han de ser razonables y proporcionadas en relación con el objetivo perseguido en cada caso y se aplican en tanto subsistan esas situaciones de desigualdad.


¿En qué otros casos se aplican las medidas de acción positiva?

La acción positiva surge en los EEUU en la década de los setenta para ser utilizada con los colectivos étnicos y con las mujeres. En Europa Occidental se generaliza sobre todo para el establecimiento de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.

Son medidas que suponen un trato desigual favorable para aquellas personas que sufren una situación de discriminación por razones económicas o de nacionalidad o de raza, o de sexo, o de insuficiencia física...

Las medidas que se toman en virtud de este principio están destinadas a favorecer la participación de los grupos sociales menos favorecidos.

¿Existen las políticas neutras que no tienen repercusión en el género?

No existe ninguna política que sea neutra porque todas tienen una repercusión determinada en los hombres y en las mujeres. Que una política sea concebida en términos generales para todas las personas no quiere decir que vaya a beneficiar por igual a hombres y mujeres.

Cuando una propuesta o acción que se realiza desde la administración pública no lleva perspectiva de género decimos que es ciega, ya que desconoce la realidad de los hombres y las mujeres a la que va dirigida. Ninguna política es neutra.

¿Para qué sirven los informes de impacto de género?

Para detectar si una norma, un programa, o cualquier actividad pública crea situaciones de desigualdad y provoca consecuencias no deseadas para uno u otro sexo. Recordemos que el género forma parte de nuestra identidad, determina nuestras circunstancias vitales y nuestras oportunidades para acceder y decidir sobre los recursos necesarios para satisfacer nuestras identidades, dependiendo de si somos hombres o mujeres.

Todo informe debe contener información básica sobre la situación de partida de mujeres y hombres, valorando, desde una perspectiva de género, los efectos de la misma, para proceder por último a la formulación de recomendaciones.

Se aplica la evaluación del impacto de género porque las normas no son neutras y de forma directa o indirecta tendrán distinta repercusión en los hombres y en las mujeres.

Al realizar una evaluación de impacto de género en las políticas públicas podremos:

  • Hacer una previsión de los efectos que tiene la norma que vamos a aplicar en la igualdad o desigualdad.

  • Identificar las desigualdades y diseñar actuaciones que sean eficacaces.

  • Realizar el análisis que ayude a visibilizar la situación de las mujeres

El impacto de género puede ser:

  • Negativo: Si la medida contribuye a acentuar las desigualdades entre hombres y mujeres y a reforzar los estereotipos de género.

  • Positivo: Si la medida contribuye a la promoción de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres y a la modificación de conductas estereotipadas.